Saludo del Sr. Arzobispo de Corientes, monseñor Andrés Stanovnik, por el Día del Niño por Nacer.


En estos días asistimos con horror una vez más a los atentados que se produjeron en Bruselas. Los autores que los perpetraron se creen dueños de la vida y actúan en consecuencia. Esa tragedia humana sucede siempre cuando el hombre se constituye en dueño de la vida de otros.

No se resuelven los problemas eliminando la vida de otros, al contrario, se agravan. Al conmemorar el Día del Niño por nacer, adherimos a las palabras del papa Francisco que nos pide “cuidar la fragilidad”. Y entre los débiles que debemos cuidar con predilección están los niños por nacer, los seres más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. ¿Cuál es la diferencia entre el atentado en Bruselas y los atentados contra los niños por nacer’

No es necesario apelar a la fe, sino a la sana razón para conocer el valor inviolable de cualquier vida humana. Pero su además miramos esta realidad desde la fe, nos damos cuenta que, “toda violación de la dignidad personal del ser humano grita venganza delante de Dios y se configura como ofensa a Creado del hombre” (Evangelii Gaudium, n.213)

Elevemos juntos una plegaria al Dios de la Vida por quienes se comprometen en defender la vida desde el momento mismo de la concepción; a estar muy cerca, comprender y acompañar a las mujeres que viven el drama del aborto, y pedir a la Tierna Madre de Itatí que reciba en sus brazos a los pequeños a quienes no se les ha permitido ejercer su derecho a la vida.

Mons. Andrés Stanovnik OFMCap
Arzobispo de Corrientes