La Corona de Adviento es una ayuda, que complementa la del Pesebre, en nuestro caminar hacia el día de la Natividad de Jesús.

Con ramas y velas

La Corona se arma, en forma de círculo, utilizando ramas con hojas del lugar. Se le puede dar una circunferencia de un metro o más, de acuerdo al gusto de cada familia o al espacio con el que se cuenta. Se insertan cuatro velas en el círculo, por la cantidad de domingos con los que cuenta el Adviento. En el centro se puede incluir: o un pequeño pesebrito, o una vela blanca, igual o más grande que las otras cuatro.

Los colores de los elementos

El color verde significa vida, esperanza, renacer, rebrotar de una vida nueva. La visita de Jesús deja en nosotros, como fruto, una vida nueva, y la esperanza de su segunda y gloriosa venida al final de los tiempos.

En cuanto a las velas: se utilizan cuatro moradas, igual que el color de los ornamentos del sacerdote; aunque la tercera podría ser rosada, por el domingo llamado gaudete (alégrense). Y si no se consiguen de estos colores ya sabemos que las de color blanco sirven exactamente igual.

En iglesias y hogares

Se utilizan en iglesias y casas de familia. Para armar la Corona no hace falta ser un artista consumado, basta imaginarse el modo, etc. Lo podemos armar directamente sobre una mesa o altar; o sobre una madera o superficie cuadrada móvil, para -por ejemplo- llevar a la Iglesia y pedir la bendición de la Corona.

Modo de usar la Corona

El 1º domingo de Adviento se enciende la primera vela; en el segundo, además de la primera, encendemos la segunda. Y así sucesivamente. Obviamente que en el 4º domingo estarán las cuatro velas encendidas. Y, en el caso de que se utilice una quinta vela, la blanca en el centro, la encendemos en la Nochebuena.

corona3Se enciende la vela en una celebración comunitaria o familiar. La celebración debe ser breve y sencilla. Te proponemos una al final (ya lo agregaremos).

El tiempo en que han de estar encendidas las velas es relativo. Importa que alcancen hasta la Navidad.

Pesebre y Corona

Lo que más ayuda a nuestra preparación para la Navidad es, sin lugar a dudas, el Pesebre; y hasta se puede decir que ¡¡es irreemplazable!! Por lo que no importa si falta la Corona en nuestros hogares, pero que nunca falte el Pesebre. La Corona refuerza la ayuda del Pesebre poniendo el acento en los cuatro domingos de Adviento, y en Cristo como Luz de las Naciones; lo refuerza, pero no lo reemplaza.

Hacia lo principal

Con la ayuda del Pesebre y de la Corona vamos viviendo los días del Adviento pensando en que lo más importante es la Misa de Nochebuena o la de Navidad (el 25 de diciembre). Todo lo demás, aunque tenga su importancia, es secundario. Pongamos las energías en nuestra preparación espiritual; la confesión durante el Adviento, puede ser un aporte importante para la celebración.