(18-mar-2018) Para los católicos lo más importante de la Semana Santa es que participemos de las celebraciones.

No hace mucho, en un encuentro de catequesis, a la pregunta “¿Cómo vivimos la Semana Santa, qué hacemos…?”, los niños respondieron: “Se juega la lotería (familiar)”, “No se hace ruido”, “No se come carne”, “Hay que hacer bendecir los ramos”, etc.

Las repuestas de los niños, en gran medida, reflejan las actitudes de muchas familias durante la Semana Santa. Y llama la atención que nadie mencionó las celebraciones del Triduo Pascual.

Comenzábamos diciendo que lo más importante es que participemos de las celebraciones, sobre todo de las litúrgicas:

Misa de Domingo de Ramos, en la que se bendice los ramos

Del Triduo Pascual:

- Misa de la Cena del Señor, en la que se realiza el lavatorio de pies

- Pasión de Cristo, en la que se adora la Cruz

- Vigilia Pascual, en la noche del Sábado Santo

Luego están las devociones que, aunque no sean litúrgicas, son de gran ayuda: el rezo del Viacrucis; la Visita de las 7 iglesias; el rezo de los Siete Dolores de la Virgen; y otras, que son más de ciertos lugares.

La participación de las celebraciones litúrgicas impulsa a la apertura del corazón para recibir la vida nueva que Cristo nos ofrece; dispone al acompañamiento de Cristo en los distintos momentos de su Pascua; refuerza el sentido de conversión; y favorece el fortalecimiento del Hombre Nuevo que Jesús quiere que seamos.

Organicémonos como familia en el cuidado de la casa a fin de que todos puedan participar de los misterios de la salvación.

¡Por tu Santa Cruz, Señor; líbranos de todo mal!