(16-may-2016) La Semana de Oración por la unidad de los cristianos es una invitación del mismo Cristo.

Porque Cristo pide en su oración al Padre que sus discípulos sean uno. En esa oración el Señor dice “como Tú y yo somos uno”. La unidad que desea Jesús tiene como modelo el amor y la unidad que hay en el seno del mismo Dios.

Esta semana de oración inicia con la fiesta de Pentecostés; porque sólo el Espíritu Santo puede ayudarnos a comprender la importancia del desafío de trabajar por la unidad, día y noche, incansablemente. Es más ¡es el Espíritu Santo quien crea la unidad haciendo nacer en nuestros corazones la fe en Cristo y ayudándonos a vivir el amor que Jesús nos enseña!

Jesús nos dice que la unidad no es un adorno en la vida cristiana sino que es una condición “para que el mundo crea”. ¿Trabajo por la unidad, la construyo cada día? Para ello, en primer lugar, el Espíritu Santo nos impulsa a la unidad con Cristo, a que le entreguemos todo nuestro ser, vida y misión. En Cristo la unidad que buscamos se afianza y profundiza en los corazones, en las mentes, y en las acciones.

Si todo hombre tiene la misión de construir la unidad mucho más todavía los discípulos de Cristo. Porque esta unidad hace que la tarea evangelizadora de la Iglesia sea genuina. No hay nada más falso y mentiroso que anunciar el evangelio estando divididos: la división debilita y corroe todo esfuerzo evangelizador.

Invoquemos al Espíritu de Amor y de la Unidad que envíe sobre los cristianos el deseo de trabajar y de construir la unidad sobre Cristo, en el amor misericordioso de Jesús. Preguntémonos ¿cómo puedo afianzar la unidad con los demás en la vida diaria? El Espíritu Santo nos encamina hacia la unidad.

María, Sagrario del Espíritu Santo, nos consuele y anime en la hora del cansancio; para que bajo su protección maternal podamos perseverar en la construcción de la unidad en la fe y en la caridad.