La imagen de la Virgen de Itatí recibe la corona de manos del obispo Rosendo el 16 de julio de 1900 en el atrio de la Iglesia de la Cruz de los Milagros.

Para la ceremonia de la coronación la imagen es traída desde Itatí a la ciudad de Corrientes por el río Paraná; más concretamente, hasta el santuario de la Cruz de los Milagros.

En aquellos tiempos Corrientes forma parte de la diócesis de Paraná, razón por la cual el obispo Rosendo de la Lastra y Gordillo se encarga de los trámites en Roma.

El Papa de entonces, León XIII, autoriza la coronación y bendice la corona un año antes, en 1899 durante el Concilio Latinoamericano.

La ceremonia recibe el título de Coronación pontificia justamente por la autorización y bendición del Sumo Pontífice, el Papa León XIII.

Conviene recordar que el culto de la imagen tiene como término la persona de la Virgen María; y que la coronación es un reconocimiento de las virtudes de la Madre de Dios y Madre de la Iglesia.

Con la coronación nosotros sus hijos nos comprometemos: a amarla, a imitar sus virtudes, y a recurrir a su mediación maternal.

Cada 16 de julio los correntinos hacemos memoria del acto de la coronación, y renovamos nuestro compromiso de amor con la Virgen María. La advocación de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí es una mediación providencial por la cual llegamos a Cristo (por María).

En comunidad, en familia, cantemos el Himno de la Virgen de Itatí y recemos el Tiernísima.

¡Viva la Virgen de Itatí, Reina de Corrientes!