En el día que comienza la primavera celebramos el Día del Estudiante. Y también de la juventud; ¡y eso por obvias razones!

Joven: Si ya estás en el último tramo de la secundaria seguramente estás pensando “¿qué hago con mi vida?”. No dudés: Tenés que estudiar. Esto es lo que tenés que decirte: “Tengo que estudiar”. Podrás dudar qué carrera estudiar; pero que tenés que estudiar… eso no.

Podrás decirte: “A mí nadie me puede obligar a estudiar”. Cierto, nadie podrá coartarte. ¿Pero sabés qué?: no podemos dejar de pedirte que estudies. Por lo menos las personas que queremos tu bien ¡no podemos desearte otra cosa mejor! Podemos ayudarte en muchas cosas, pero hay algo que no podemos hacer por vos, y eso es estudiar.

El estudiar una carrera no es un lujo, recibirse no es algo secundario… El diploma no es solo para poner en la pared y ya está. Un diploma es un recordatorio de que la persona puede estudiar, recibirse, hacerse camino en la vida. ¿Querés que te diga una cosa? El diploma es lo primero que conseguís por vos mismo. ¿Y sabés por qué? Porque todo lo demás lo hiciste porque te obligaron tus padres; entre eso la primaria y la secundaria. Pero recibirse de algo, ¡eso sería algo así como tu primer logro personal en la vida!

¡Qué lindo cuando los jóvenes estudian una carrera, y esto a pesar de las muchas dificultades! Cierto que muchos jóvenes, aparte de estudiar, tienen que trabajar; o porque ya tienen hijos, o porque simplemente se encuentran en la necesidad de pagar sus estudios.

Joven, ¡no quités nunca de tu mente que podés! ¡No sos más que los demás, pero tampoco sos menos! ¡Vos podés, tenés capacidad! ¡Dios, creador de nuestra inteligencia y voluntad, te regaló la capacidad de buscar la verdad, de optar por objetivos! ¡Dios quiere que te desarrolles como persona, que te prepares para tu vocación y misión en la vida! ¡No escuchés al que te desanima, por más que se digan tus amigos! ¡Porque el verdadero amigo no desanima sino que te anima a confiar, a seguir adelante!

¿Qué hacer con tu vida? Preguntá, consultá, escuchá la experiencia de los mayores, leé, buscá luz; pero no te dejés estar. El tiempo pasa, y hay que tomar decisiones. A lo mejor eso asusta un poco, pero las decisiones van configurando la personalidad; y con ellas se colocan los fundamentos para la felicidad.

¡Feliz Día del Estudiante!