Artículo que salió en el Boltín NAVEGA MAR ADENTRO... correspondiente al mes de octubre sobre el Mes de las Misiones y el Mes del Rosario.

PALABRA ABARCADORA

Octubre es el Mes de las Misiones y el Mes del Santo Rosario. En este mes celebramos a la Virgen del Rosario; y también el día de la Madre.

Maternidad es la palabra que enlaza todo. Veamos el porqué. La Iglesia ejerce su maternidad cuando anuncia el evangelio a través de la misión. Durante el Mes del Rosario contemplamos al Hijo (Jesús) con los ojos de la Madre (María); el 7 de octubre celebramos, precisamente, a la Madre del Santo Rosario. Y en el día de la madre celebramos agradecidos el don de la maternidad que Dios Creador regala a toda mujer.

MES DE LAS MISIONES

Durante todo el mes de octubre queremos reforzar nuestra conciencia de que la misión es la vocación de la Iglesia. Y cada uno de nosotros es la Iglesia, miembro del Cuerpo Místico de Cristo. La misión, por tanto, es de todos los bautizados. ¿Cómo estoy contribuyendo yo a la misión de la Iglesia?

Un modo concreto con el que contribuimos a la misión es participando de los servicios en el santuario, a fin de atender fraternamente a quienes se acercan a manifestar su devoción a la Cruz de los Milagros. Cuidar el templo, saludar gentilmente, explicar lugares y servicios, compartir sobre la historia y la devoción a la Cruz, escuchar atenta y pacientemente las angustias y dolores que comparte el peregrino. ¡Ahí está nuestra misión! Y en cada uno de estos momentos podemos hablar de cómo Cristo conduce nuestra vida. 

Además durante este mes reforzamos nuestra oración por las misiones: en la misa, en el rosario, en cualquier oración que hagamos, pidamos por las misiones.

No cabe dudas de que en este mes pensamos sobre todo en quienes dejando casa y país van a otras tierras y culturas a llevar el evangelio: los misioneros. A ellos los tenemos presente el 8 y el 9 de octubre con la Oración y con la Colecta. El lema de la Jornada Mundial por las Misiones es “Misericordiosos como el Padre, Misioneros con Jesús”. 

Y durante estos días reflexionamos cómo la Iglesia ejerce su maternidad espiritual a través de la misión de cada uno de sus hijos, los cristianos; misión que no deberíamos eludir.

MES DEL SANTO ROSARIO

Aunque recemos todos los días el Santo Rosario nos viene bien un mes para valorar esta devoción tan recomendada por la Iglesia, y para reforzar nuestra práctica de la misma. Podemos, además, tomarnos el trabajito de hablar a otros de la bondad e importancia de contemplar los misterios de Cristo por medio de esta oración. Cuando se valora algo, se experimenta la necesidad de compartirlo con los demás: para que todos aprovechemos de la gracia poderosa que brota del rezo diario del Rosario. 

La mejor forma de probar lo beneficioso del rezo del Rosario es agarrar uno y rezar todos los días. Pidamos al Espíritu Santo encontrar el modo de convencer a los demás a que recen. 

Muchos dicen que el Rosario es una oración monótona. Y les preguntamos: ¿Y cuál es el problema de que sea monótona? Lo importante es ponerle mente y corazón, rezarlo rítmicamente, contemplando los misterios de Cristo con los ojos y el corazón de la Virgen María. 

Otros dicen que el Rosario es la oración de los incultos, analfabetos, etc. Pero eso no es verdad. Todos conocemos a gente que rezan mucho el Rosario y son médicos, abogados, maestros, profesores, científicos, etc. Y todos ellos afirman que si un día no rezan lo extrañan, y es como que les falta algo.

Pidamos a la Virgen del Rosario, es decir, a María Santísima a quien nos dirigimos en el rezo del Rosario, que nos ayude a encontrarnos con Cristo y su evangelio en la práctica de esta devoción. 

El Rosario bebe su contenido de la palabra de Dios, sobre todo de los evangelios. En esta oración se reza varias veces la oración que nos enseñó Jesús, el Padrenuestro. Además repetimos el saludo de Isabel a María. Y finalizamos cada misterio del Rosario con la profesión de fe más importante del cristianismo: la adoración al misterio de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

MISIÓN y ROSARIO 

Tenemos la posibilidad de ofrecer el rosario diario por las misiones de la Iglesia, por nuestra misión en la comunidad y en nuestra familia. 

Hay muchas familias que rezan el Rosario, precisamente, en familia; apagan la televisión y los celulares por media hora para unirse en oración por medio del rezo del Rosario. La familia que reza unida permanece unida, dice el refrán. En estos tiempos difíciles que vive la familia por tantas ideologías la oración fortalece para vivir la misión de la familia según el proyecto del Creador.

Y si la familia no se presta para el rezo siempre existe la posibilidad de que lo recemos individualmente. Hay vecinos que se juntan para rezar juntos; y ¡eso está muy bueno! ¡Nos juntamos para tantas cosas! ¡Y qué mejor que juntarnos para rezar en presencia de nuestra Madre, la Virgen María! Quizás alguien veo esto como algo utópico. Pero la realidad es que no es muy complicado si tenemos fe en Cristo, amor a la Virgen, y conciencia de ser familia Iglesia.

EN EL DÍA DE LA MADRE

En octubre celebramos el Día de la madre. La Virgen María nos ayuda a valorar la maternidad, vocación de la mujer. Y rezamos por el eterno descanso de las mamás difuntas, y pedimos las gracias necesarias para las vivas. La maternidad es uno de los pilares de la vida familiar. Así que celebrar a la madre es celebrar a la familia también. 

¡Feliz día de la madre!