(16-may-2016) Demos gracias el Señor por al Mes de Corrientes, especialmente por la novena y fiesta de la Cruz de los Milagros de este año 2016.

Los hemos vivido durante el Año de la Misericordia, jubileo que enriqueció nuestra reflexión. De por sí la Cruz ya es un símbolo de la misericordia de Dios, pero el Año de la Misericordia nos dio la posibilidad de valorar todavía más nuestra Cruz de los Milagros como la voz silenciosa que nos llama a abrir nuestro corazón a la misericordia divina.

Para la procesión y la misa solemne del 3 de mayo nos reunimos como Pueblo de Dios, en camino hacia la unidad. Y lo que une es el amor, el respeto mutuo y la mutua valoración. Creemos en Cristo que dio su vida por nosotros desde la Cruz, nos reunimos para suplicar juntos la gracia de la vida nueva, suplicamos al Espíritu Santo que nos ayude a ser más misericordiosos con los demás.

Demos gracias al Señor porque nos llamó, porque nos congregó, porque pudimos estar juntos y caminar la procesión. ¡Cuántas comunidades representadas, cuántos colegios, desde cuántos lugares! Hemos caminado juntos, hemos cantado y celebrado la misericordia de Dios. Y el altar nos reunió para el Pan vivo bajado del Cielo.

Quienes conformamos la comunidad de la Cruz de los Milagros hemos recibido el privilegio de servir en los actos, eventos y celebraciones; sobre todo a los hermanos peregrinos que se acercaron desde las distintas comunidades para manifestar su fe en la Cruz de los correntinos.

Sigamos construyendo la comunidad correntina, entre todos, pueblo y gobernantes. El Espíritu Santo, derramado en Pentecostés, anime en cada uno de nosotros el deseo de compartir nuestra fe en Cristo Jesús, resucitado de entre los muertos.

María al pie de la Cruz es una invitación a llevar la Cruz de cada día, mientras construimos la unidad en el amor. Su experiencia de la resurrección de su Hijo Jesús nos fortalezca a la hora de trabajar por una Iglesia más misericordiosa.